El gran desafío de la economía sobre la política

Seguramente a Milei le debe costar mucho el juego de la política. Se puede considerar su capacidad como economista, pero expresa en cada ocasión posible, su odio hacia la política que ha sido durante más de 120 años la que definió el rumbo y no resolvió los problemas estructurales de la Nación. 

Todos recordamos como cayó en la trampa de Sergio Massa que siendo Ministro de economía, propuso quitar el impuesto a las ganancias a los asalariados con el objetivo de ganar votos en la fase final de la campaña del 2023, y Milei y Villarruel siendo diputados de la oposición, les dieron el voto a favor sabiendo que esa medida electoralista generaría un conflicto a la siguiente administración al afectar la recaudación de las provincias, pero un liberal siempre levantará la mano a la hora de bajar impuestos. Y fue el propio Milei presidente, quien tuvo que implementar nuevamente, el impuesto a las ganancias a los salarios: las provincias lo exigieron. 

Esta vez, por primera vez a cargo del poder ejecutivo, un economista quiere dar vuelta esa estructura, y pretende someter la política a la economía. El desafío es grande, y la formula no está del todo testeada para garantizar el triunfo, pero si por algo tuvo los votos para ganar  las últimas dos  elecciones, es porque la ciudadanía sigue apoyando  erradicar la corrupción política por sobre cualquier otra cosa. 

Quiere decir que la propuesta que el electorado asume, es que Milei es orden económico sobre la política (“paz y administración”, como dijera Roca), y manos limpias contra la putrefacción endémica del kirchnerismo, socialismo, peronismo, y cualquier populismo. Los  pocos pero claros “rasgos políticos” de la administración liberal hasta ahora fueron desarticular el odio a las FFAA y FFSS, el regreso al orgullo de nuestros valores y principios occidentales y la cancelación de los postulados de Agenda 2030, Grupo de Puebla y  Foro de Sao Paulo. Y eso se puede simplificar en una alineación a líderes como Trump, Bukele, Meloni y Netanyahu. ¡Y no es poco!

¿Alcanzará entonces el pragmatismo económico libertario, o habrá cuestiones de mercado que pueden volver difuso el límite entre política y economía? ¿Es todo con EEUU e Israel o hay que darle algunas sonrisas también a China que compra lo que los otros no? ¿Y a Brasil, con quien tenemos más negocios que con ningún otro país? Es cierto que el mercado se puede mover con sus propias reglas, pero finalmente son los gobiernos los que crean facilidades o dificultades para ese “libre intercambio”. Por más liberal libertario que sea, el gobierno ejerce un rol decisorio. Entonces, ¿vuelve la política a intervenir la economía, o es la economía la que define la política? 

Detrás de todo, está la “economía apolítica”, esa que puede llamar desde el gobierno socialista de España para pedir que se atienda un reclamo del BBVA o del Santander, o del gobierno chino en resguardo de su banco ICBC que se metió en el mercado como si fuera un líder del mundo capitalista. También puede llamar el Grupo Petersen, alguien local: los Eskenazi, esos que el kirchnerismo les “regaló” el 25% de YPF y nos generó una demanda millonaria en tribunales de New York, y les diera también el Banco de Santa Cruz, Banco Entre Ríos, Banco Santa Fe y Banco San Juan, todos con negocios monopólicos como el pago de salarios a los empleados estatales, las jubilaciones de las cajas provinciales  y otros movimientos de exclusividad, e incluso una billetera virtual para “estatales”. 

El debate entre política económica o economía política no está tan claro para algunos analistas, y mucho menos para la ciudadanía en general. Cuando una medida económica no da el resultado esperado, aparece la política para darle explicación o solución. Sea política local o extranjera. Esa batalla se dio por ejemplo en octubre de este año, cuando la política de EEUU salvó a la economía y  por ende a la política de nuestro país. Ese apoyo permitió que la ciudadanía volviera a votar con la cabeza y no con el bolsillo asustado.

He participado en foros formidables de economistas como los que organiza Damián Di Pace los lunes a través de X y Youtube, denominado “Economía de Quincho”, quien junto a Fausto Spotorno, Gustavo “Lacha” Lazzari (el hijo de la formidable Lita de Lazzari) e invitados especiales cada lunes, analizan con el lenguaje de “doña Rosa” las circunstancias de la economía macro y micro. En la macro, muchos escuchamos para aprender, pero en la micro que es la del bolsillo, es donde dejan entrever aunque no lo digan, que es la política la que tomara las decisiones que marquen el éxito económico. 

Alguna vez, en ese foro que siempre generosamente me dejan preguntar, comenté sobre lo absurdo del cobro de IIBB sobre productos y servicio y el divague del Convenio Multilateral (acuerdo entre provincias para que en caso que una operación comercial tuviera más de una jurisdicción, ambas provincias cobren IIBB). Guardaré para siempre la respuesta que empezó dando Damián Di Pace y luego los demás: “los IIBB y el Convenio Multilateral son todo un tema”. Conclusión: cuando un economista te responde así, es que la solución es solo política

Es la política la que complica la economía, y a su vez se vuelve la potencial solución. Por primera vez, en la historia de este bendito país, los ciudadanos le hemos dado a resolver este dilema a un economista, que hasta ahora, en 2 años de los 4 de su mandato, ha demostrado que -fiel a sus enunciados de campaña- la solución es no ceder políticamente y aferrarse a los principios económicos que promueven el orden y el bienestar, obviamente, con la necesidad de  “mezclar y volver a dar” en todas las variantes que fueron condicionantes durante los 40 años de democracia, y que como en todo reseteo, haya variables (esto significa personas, seres humanos, grupos) que padecerán el reacomodamiento. Como lo fue en la “Revolución Industrial”, como lo es a cada paso del avance tecnológico. 

Y está claro que si la economía triunfa, logrará someter a la vieja política a un final que se debió dar hace años y que sostuvo una militancia que disfrutando de privilegios, impidió el avance del conjunto de los ciudadanos. 


Mariano Iglesias

@marianoig007

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