Que elegir no nos cueste el futuro
Quizás a vos te enseñaron lo mismo que a mí: el Congreso está para crear leyes, debatir propuestas ciudadanas, y ser contralor del Poder Ejecutivo.
Bueno, quizás nos perdimos de algo. Parece que hoy está para poner freno al Poder Ejecutivo, flamear banderas que no son la argentina, usar carteles como si fueran una manifestación en la vía pública, y promover en cada sesión, un arrabal de lo más profundo de los arrabales. No te engañes: que los senadores sean menos payasos que los diputados no los hace ni mejores ni honorables.
Pero llega el momento donde estos monstruos que se empeñan en mostrar lo peor de nosotros mismos, porque están ahí por nuestro voto, nos piden que volvamos a elegirlos porque quieren “mejorar nuestra vida y la de la Patria”. Cada vez que escuchamos la palabra Patria, ya sabemos que por algún lado hay un saqueo. Digo, cuando quien la menciona son políticos. En sus bocas, palabras tan nobles como “Patria”, “Pueblo”, “Democracia” o incluso “Elecciones”, se vuelve un entrevero de obscenidad e insulto. ¿Acaso no te pasa que cuando dicen: “el pueblo pide…” o “la Patria está en peligro”, sentís que están hablando de sus propios intereses disfrazados de colectividad?. Algunos utilizan eso de que son nuestros representantes a pesar de estar undécimos en una lista que nadie miró, porque el sistema creado por ellos mismos, se basa en poner a los figurines arriba y a los “negociados” entre bambalinas. Algún día, algún “liberado del sistema”, se animará y contará cómo es en los partidos políticos el armado de las listas. Aunque no será mucha novedad.
Cada 2 años tenemos una hermosa oportunidad: mandar a su casa a algunos impresentables que estafaron nuestra expectativa de representación, y me imagino que por sobre todo, a los que elegimos en un partido y una vez que asumieron se pasaron a otro. Deberíamos llevar una agenda de estos porque deberían ser los primeros en ser descartados. “Cancelados” se dice ahora. Bueno, cancelarlos.
Para evitar las frustraciones, elegir a nuestros candidatos merece por lo menos, la misma atención que ponemos cuando vamos a viajar y elegimos cuándo, dónde, cómo y con quién. ¿Tanta atención le ponemos a nuestras vacaciones y tan poco a quien votamos como representantes de nuestras esperanzas?
Si te dijera que de tu presencia en un acto escolar dependerá el futuro de tu hijo, ¿asistirías o dejarías de ir? Eso es concurrir a las urnas: por más desganado que estes con la política, con los políticos, con el sistema y aun cuando estes convencido que tu candidato no ganará y que una vez más la elección será entre el malo y el peor, no dejes que otros decidan por vos. Que tu candidato pierda, pero que pierda aún con tu voto.
Si estas leyendo esto, seguro que tenés más de una elección donde tu candidato perdió, y donde tu vida se vio complicada por el que ganó. Somos millones los que estamos igual. Pero seguro en otros aspectos de tu vida fuiste terco, resistente, resiliente, aguerrido y caprichoso, e insististe cuando todo estaba en tu contra. Y persististe por el solo hecho que es parte de tu educación: seguir adelante contra todo, contra todos. Una elección cada dos años, es un desafío más de esos que debemos afrontar.
Un legislador hoy, nos cuesta más que el presidente. Elijamos bien: que no nos cueste el futuro!
Conmovida ...❤️
ResponderEliminar