Lección de política en Peronia
Con la renuncia de Espert a la candidatura como primer diputado por la provincia de Buenos Aires, el joven partido La Libertad Avanza (LLA) pagó cara la lección de política miserable que el peronismo le hace a cualquier opositor en época de elecciones, en realidad en cualquier época, pero sobre todo en tiempo electoral. Y si algo tiene el peronismo en cualquiera de sus mutaciones, es la impiadosa mordedura de un dogo: no paran hasta que se desangre.
Esta en su ADN: o gobiernan o que reine el infierno, y en esa dicotomía hemos estado pendulando desde que volvió la democracia. Son una epidemia que no se extingue y que sabe esperar el cuándo, porque tienen claro el para qué. Y conocen el método y el relato, se dividen y se vuelven a juntar para la batalla: ganar las elecciones y tener el poder. A esta altura todo sabemos que ese poder es para volverse ricos. Muy ricos. También sin piedad ni escrúpulos.
Macri cometió entre sus errores, pensar que hay algunos peronistas que son rescatables y con los que se puede negociar, y construir y terminar la grieta entre ellos y nosotros. Así le fue en las elecciones 2019, y su fracaso nos llevó a todos a tener el peor gobierno de la historia en manos de Alberto, Cristina, Massa y Kicillof desde la provincia más poderosa del país. Iba a mencionar a varios peronistas más pero perdemos el tiempo. Volvamos al hoy, aunque ellos siguen estando ahí.
La LLA empezó siendo una pata económica, Milei y una política, Victoria Villarruel. Ambos con pasado conocido pero sin las manchas que deja el paso por la política. Una formula atractiva: liberalismo y valores occidentales. En menos de 3 años lograron llegar a la presidencia. Y quizás Milei también creyó como Macri, que para construir poder hay que buscar la redención de los fariseos, y desde el inicio presentó en el equipo que lo acompañaría, una extensa lista de peronistas, a los cuales se le fueron sumando más y más, y que llega al punto máximo en los armadores de las elecciones intermedias. Los que hasta ahora, paradójicamente, están perdiendo en casi todos los distritos que hubo anticipadas. Liberales nuevos y con ganas sobran y mucho más gente a la que une la idea de un país sin peronismo: los hay en cada ciudad y provincia, pero en la selección terminan afuera y ganan los que dicen tener “desarrollo territorial”, o sea, peronistas, o sino, algunos amigos de esos que el Presidente sabe defender como si lo fueran de toda la vida, aunque hayan surgido de un encuentro en alguno de los programas de TV. Milei no es Menem que se podía dar el lujo de poner a un cantante o a un corredor de autos para ganar elecciones de gobernador: Menem era peronista.
Las listas de candidatos del peronismo están llenas de personajes con denuncias, causas judiciales en curso, e incluso imputados en delitos graves para la justicia y en contra de la sociedad . Y sin embargo supieron usar el "escándalo Espert" sabiendo que el votante "no peronista" hace cuestionamientos sobre la legitimidad de sus candidatos, mientras que el votante peronista, aplicando la doctrina de Perón, no cuestiona: acepta y defiende, y aprende a tragar sapos con tal de cumplir el objetivo de ganar: "Para un peronista no hay nada mejor que otro peronista". No importan sus antecedentes penales. Por eso se opusieron siempre al proyecto de Ficha Limpia.
LLA aprende -o no- una lección carísima: reacomodar su lista de candidatos faltando pocas semanas para las elecciones y con el peronismo satisfecho por haber dado una feroz estocada y preparado para transformar un estornudo en una neumonía. Lo urgente es aprender que las diferencias se hacen con diferentes, calificados, comprometidos con los ideales con los que se creó LLA y logró llegar al gobierno, no con los mismos de siempre por más que ahora, aplaudan a Conan.
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