Es el peronismo, bruto!

La campaña electoral de Fuerza Patria (que así se llama ahora el Kirchnerismo sin Cristina) se limita a dos cosas:  enseñarle a la gente donde y como tiene que marcar una "X" en la boleta única de papel, y a gritar que hay que votarlos para “parar a Milei”. 

Resulta hasta gracioso verlos desesperados explicando algo que un niño de 3 años podría hacer: poner una X en el casillero del candidato que te guste. ¿Y por qué lo hacen? Porque desde siempre el peronismo y sus mutaciones han subestimado al votante y cuanto más bruto y cabeza de termo, mejor, y estaban acostumbrados a un esquema que el cambio a boleta única de papel -al que se resistieron todo lo que pudieron- vino a modificar. Durante años el curro electoral era darle la boleta y “algo más” al votante, que luego ponía en el sobre y de ahí a la urna. Cuantas veces se entrevistó gente que ni sabía a quien había votado: “A Perón!, A Cristina!” .Luego vieron que algunos agarraban el “algo más” pero que eso no aseguraba la boleta en el sobre, así que los punteros exigían una foto o video desde el cuarto oscuro. Pero esta vez,  no hay boleta que te den en el barrio,  no hay sobre, no hay cuarto oscuro: el peronismo perdió una de sus máximas artimañas de votación

Hasta el mismo Kicillof, o Taiana con la simpatía y verborragia que lo caracteriza, andan dando clase de cómo poner la "X". Recalde y Hagman en CABA recorren las calles, los subtes, los colectivos, donde sea y donde puedan, llevando una gigantografía de la boleta única y explicando cómo poner las marcas en sus listas. Y ya salieron los intendentes del conurbano -esos que ganaron en las elecciones de septiembre para ser legisladores bonaerenses pero que seguirán en sus cargos actuales-  a explicar con la típica emoción y dulzura de campaña, que la "X" va en el casillero donde está la “F” y la “P”, porque esta vez, sus rostros no estarán en la boleta. Ni el de Cristina, ni el Evita, ni el de Perón. 

Andan diciendo por las redes, sobre todo en el interior, que mejor llevar la lapicera de casa porque puede haber lapiceras truchas cuya tinta se puede borrar o hacer  desvanecer con calor. Son casi 80 años donde los defensores de los “principios sociales” viene usando el ingenio para tener mesas donde ganaron con el 100% de los votos, o conseguir milagros como que gente que falleció en el siglo pasado vaya a votar. O indígenas a quienes le retenían el DNI y se lo daban solo si iban a votar, o extranjeros que cruzan el día de la elección y se vuelven por la tarde, y que 40 o 50 de ellos tiene el mismo domicilio en alguna calle de la cálida Formosa. 

Nadie le ha puesto el clavo aún al kirchnerismo, pero verlos enseñar a poner una "X' en una boleta con tanta desesperación, me hace reflexionar sobre lo que dijera el mentor de toda esta desgracia: “He visto malos que se han vuelto buenos, pero no he visto jamás a un bruto volverse inteligente”. El 26 de octubre, quizás los brutos que ellos hicieron, rompan semejante condena con un voto inteligente. 


Mariano Iglesias

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